Mala calidad, defecto o daño físico inherente a la naturaleza propia de los bienes o cosas aseguradas que puede producir su deterioro. El asegurador no indemnizará los daños o pérdidas producidos por vicio propio de la cosa, salvo pacto en contrario. Si el vicio hubiera agravado el daño, indemnizará sin incluir el daño causado por el vicio.